Hay cacharros que llegan por la puerta de atrás y acaban poniéndolo todo patas arriba. El parawing es justo eso. En apenas un par de temporadas, este pequeño trozo de tela sin la menor estructura inflable ha pasado de ser un capricho de curiosos a una herramienta de deslizamiento de verdad. Y créeme, cuando has crecido con una vela encima de la cabeza como yo en el Markstein, miras este cacharro con una sonrisilla cómplice: tiene algo muy familiar.
El parawing, ¿qué es exactamente?
Un parawing es una vela flexible, sin borde inflable, que se pilota directamente por las suspensiones (o mediante unas empuñaduras cortas unidas a las suspensiones). Sin bomba, sin borde de ataque rígido que inflar: despliegas la tela, el viento le da forma, y tira. En concreto, es un ala de tracción ultraminimalista, a medio camino entre la wing del wingfoil y la mini-vela del parapente.
El gran argumento, el que le hace brillar los ojos a todo el mundo: se pliega hasta quedar minúscula. Una wing clásica, incluso desinflada, sigue ocupando. Un parawing, en cambio, se comprime en una bolsa del tamaño de un jersey. Lo puedes guardar en un bolsillo del chaleco, meterlo en una mochila de ruta o sostenerlo con una mano mientras remas sobre la tabla. Es esa compacidad la que lo cambia todo.
A medio camino entre la wing, el kite y la mini-vela
Si vienes del wingfoil, imagina el parawing como una wing a la que le hubieran quitado el esqueleto. Sin borde para mantenerla abierta, así que más ligera, más empaquetable, pero también un pilotaje distinto: es la tracción sobre las suspensiones la que da la forma y el control. Si vienes del kite, el gesto de manejar una vela al final de unas líneas te resultará familiar enseguida, sin la ventana de vuelo limitante ni las líneas largas.
Y si eres parapentista —aquí es donde la cosa se pone divertida— tienes literalmente una mini-ala en las manos. La tela que toma forma con el aire, las sensaciones en las suspensiones, el retorno cuando cargas: todo eso te lo sabes de memoria. Para situar cada cacharro respecto a los demás, te detallé las diferencias en mi guía wing vs kite vs parawing.
¿Para quién y para qué?
El parawing brilla sobre todo en dos disciplinas.
- El downwind: bajar con el viento, surfear los bumps y desplegar el parawing solo cuando necesitas un empujoncito de tracción para recuperar velocidad o alcanzar la siguiente serie. El resto del tiempo, duerme en el bolsillo. Es la herramienta soñada del downwinder que no quiere cargar con peso.
- La exploración: ruta-deslizamiento, spots perdidos, sesiones largas en las que encadenas caminata, remo y vuelo a ras del agua. La compacidad del parawing lo convierte en un compañero de aventura ideal —justo el espíritu de la ruta-vuelo que tanto adoran los parapentistas, pero trasladado al agua.
No es un cacharro para principiantes totales: requiere ya cierta soltura sobre el foil y una buena lectura del plano de agua. En cambio, para un wingfoiler o un kitesurfista que ya tiene las bases, es una puerta de entrada formidable a nuevas sensaciones. Si estás empezando del todo, te oriento más bien hacia mi guía empezar en wingfoil antes de meterte en esto.
Por qué les dice tanto a los parapentistas
Voy a ser honesto: la primera vez que cogí un parawing en las manos, tuve una sensación de déjà-vu. El tacto de la tela, la forma en que la vela se pone en presión, el diálogo en las suspensiones: es nuestra lengua materna, la de los pilotos de parapente. Treinta años de vuelo sobre el Markstein dejan reflejos: notas un ala vivir en las manos antes incluso de pensar.
El parawing es un poco el parapente que se encuentra con el deslizamiento. El rigor aeronáutico del pilotaje de vela flexible, la lectura del viento, la gestión de la presión: todo eso se transfiere de forma natural. Muchos pilotos con los que me cruzo en la tienda son parapentistas que buscaban un juguete para el verano, sobre el agua, que no traicionara sus sensaciones de vuelo libre. El parawing marca la casilla. No hay ninguna estructura rígida entre tú y el aire: solo tela, suspensiones y viento. Es de una simplicidad desarmante, y es precisamente eso lo que seduce.
Ozone y Vayu: quién hace qué
En Rid'Air trabajamos con marcas que llevan la cultura del ala flexible en los genes —y viene de perlas, porque es justo el terreno de juego del parawing.
Ozone marca todas las casillas. El equipo, con base en Raglan (Nueva Zelanda), diseña kites y wings según la famosa filosofía «riders building kites for riders». Su I+D viene de los departamentos de parapente y foil kite, es decir, exactamente la doble competencia que exige un buen parawing: dominio de la vela flexible y de la tracción. Su parawing, el Pocket Rocket, le hace por cierto mucho honor a su nombre —un nombre que resume todo el espíritu de la disciplina: cabe en el bolsillo, y empuja.
Vayu, la marca alemana con base en Kiel, junto al Báltico, también toca su partitura en este segmento con su parawing Pyro. Vayu es una casa que respira wingfoil de la primera a la última costura, con sus gamas de alas y tablas pensadas para el mar Báltico y sus condiciones musculosas. Para descubrir el universo completo de la marca, échale un ojo a la página de Vayu.
No te voy a soltar specs ni precios aquí —primero porque estos cacharros evolucionan rápido, y luego porque las características actualizadas se ven en la tienda. Pero si quieres comparar superficies y usos, recorre la categoría wings y pídenos consejo.
Mi consejo Rid'Air
El parawing no está aquí para reemplazar tu wing o tu kite. Es una tercera herramienta, complementaria, que abre terrenos de juego que las otras dos alcanzan mal: el downwind ligero, la exploración, la sesión improvisada en la que no te apetece cargar con tres kilos de material. Velo como la versión deslizamiento de la mini-vela: minimalista, juguetona y tremendamente eficaz en su nicho.
Si ya estás cómodo sobre el foil y buscas una nueva vibración —sobre todo si vienes del parapente— es el momento ideal para probar. La disciplina es joven, el material madura rápido y las sensaciones son únicas. Como siempre, no hace falta lanzarse sobre la última moda si no le vas a dar uso: guarda tus ahorros mientras no haya necesidad. Pero si te pica el gusanillo de la exploración, el parawing va a hablarte.
¿Quieres tenerlo claro sobre la superficie adecuada a tu corpulencia, a tu plano de agua y a tu programa? Pásate a ver nuestras wings y parawings en la tienda, o contáctanos para un consejo personalizado: nos tomamos el tiempo de entender tu proyecto antes de orientarte. Y si pasas por Alsacia, el taller de Oderen te está abierto.
Preguntas frecuentes
¿Qué es un parawing?
Un parawing es una vela de tracción flexible, sin borde inflable, que se pilota directamente por las suspensiones. Se despliega sin bomba, el viento le da su forma y se pliega hasta quedar minúscula. Es un cacharro a medio camino entre la wing del wingfoil y la mini-vela del parapente.
¿Qué diferencia hay entre un parawing y una wing clásica?
Una wing tiene un borde inflable que la mantiene abierta y rígida; un parawing no tiene ninguna estructura y se pilota únicamente por las suspensiones. Resultado: el parawing es más ligero y mucho más compacto, pero requiere un pilotaje distinto, más cercano al de la vela flexible.
¿El parawing es para principiantes?
No para principiantes totales. Requiere ya buena soltura sobre el foil y una lectura correcta del plano de agua. En cambio, para un wingfoiler o un kitesurfista que tiene las bases, es una excelente puerta de entrada al downwind y a la exploración.
¿Por qué seduce el parawing a los parapentistas?
Porque reproduce las sensaciones de la vela flexible que los parapentistas conocen de memoria: la tela que toma presión, el diálogo en las suspensiones, la lectura del viento. El parawing es un poco el parapente que se encuentra con el deslizamiento, sin estructura rígida entre el piloto y el aire.
¿Qué parawings se encuentran en Rid'Air?
Rid'Air distribuye el Pocket Rocket de Ozone, marca neozelandesa procedente de los universos del parapente y el foil kite, y el Pyro de Vayu, marca alemana especialista en wingfoil. Las superficies y características actualizadas se consultan directamente en la tienda.
¿Para qué sirve un parawing en downwind?
En downwind, surfeas los bumps de forma autónoma y solo despliegas el parawing para recuperar velocidad o alcanzar la siguiente serie. El resto del tiempo, queda guardado en un bolsillo gracias a su compacidad. Es la herramienta ideal del downwinder que quiere viajar ligero.
Fly safe,
Cyrille MARCK y el equipo Rid'Air/CEM