Guía Biplace — Material y consejos
Vol en tandem avec passager. Voiles et sellettes biplace homologuées.
Compartir el vuelo: por qué el biplaza lo cambia todo
Hay dos tipos de pilotos: los que vuelan para ellos mismos, y los que solo tienen una obsesión, hacer probar el subidón a un colega, a su pareja o a su criatura. El vuelo biplaza (también lo llamamos tándem) responde a ese segundo deseo. Es el arte de llevar a un pasajero bajo una vela, de gestionar su despegue, su vuelo y su aterrizaje en su lugar, y de regalarle un recuerdo que le marcará de por vida. En el CEM, desde 1977, hemos hecho descubrir el Markstein a miles de pasajeros, y créeme: esa mirada que se ilumina en el momento en que los pies dejan el suelo, no te cansas nunca de verla.
Pero ojo: el biplaza no es vuelo solo con un peso extra. Es una disciplina por derecho propio, con su material dedicado, su normativa, su titulación, y una responsabilidad que cambia radicalmente la baraja. Ya no te juegas solo tu pellejo, sino el de una persona que confía en ti y que, casi siempre, no sabe volar. Te lo contamos todo, sin paja, como lo haríamos en el mostrador del taller.
El material biplaza: cosa fuerte, dimensionada de verdad
El principio de base es sencillo: dos personas son más o menos el doble de peso que un piloto solo. Por tanto todo el material tiene que estar sobredimensionado y reforzado. Un biplaza no se improvisa con material de solo, jamás.
La vela tándem
Una vela biplaza es claramente más grande que una vela de solo, para sostener un PTV muy superior manteniendo a la vez una velocidad de descenso razonable y un comportamiento bonachón. Los órdenes de magnitud:
- Superficie: en general de 38 a 44 m² (frente a los 22 a 28 m² de una vela de solo).
- Horquilla de PTV: habitualmente de 120 a 230 kg, con un rango amplio para absorber pasajeros de gabaritos muy variados.
- Homologación EN/LTF específica biplaza: una vela tándem se ensaya y se certifica para dos ocupantes. Una vela de solo homologada no cubre el uso biplaza.
- Robustez reforzada: tela más pesada (típicamente Skytex de 38 a 40 g/m²), cordino muy resistente, costuras cuidadas. El biplaza encaja un montón de plegados, de manipulaciones, de hinchados forzados al torno o en ladera. Tiene que durar.
En cuanto al pilotaje, una vela biplaza de iniciación es deliberadamente tranquila, con un alargamiento moderado y un reglaje tolerante. No se busca la prestación pura sino la seguridad pasiva y la facilidad de hinchado, sobre todo en un despegue cargado de gente con un pasajero que no corre recto.
Las arneses: piloto y pasajero
El biplaza usa dos arneses bien distintos:
- El arnés de piloto biplaza: diseñado para integrar el sistema de enganche del pasajero delante de ti. Suele ser más envolvente y ofrece un asiento alto para ver bien y mantener la autoridad sobre el conjunto.
- El arnés de pasajero: su único curro es el confort y la seguridad del pasajero. Asiento generoso, respaldo que sostiene, reposapiés (el famoso reposapiés que el pasajero se olvida sistemáticamente de pisar en el despegue), protección dorsal. Un pasajero bien instalado es un pasajero relajado, y un pasajero relajado no estorba tu carrera.
Los separadores: la pieza que siempre se nos olvida explicar
Aquí está el elemento específico del biplaza que mucha gente descubre el día que compra su primer kit: los separadores (spreaders). Son las barras o cintas que unen los bandas de la vela y que separan los puntos de enganche del piloto y del pasajero. Sin separadores, tú y tu pasajero estaríais pegados el uno al otro, imposibles de gestionar tanto en el hinchado como en vuelo.
Los separadores definen el espaciado y la posición relativa de los dos ocupantes. Los hay en versión barra rígida (muy extendida, robusta y tranquilizadora) o en versión flexible. El ajuste de la posición del pasajero respecto al piloto influye en el centrado y por tanto en el comportamiento de la vela: un pasajero demasiado adelantado o demasiado atrasado, y el equilibrio cambia. Es una pieza de seguridad de pleno derecho, hay que inspeccionarla en cada vuelo igual que los maillones y los mosquetones. Se comprueba que no haya holgura, fisura ni corrosión, y el buen cierre de cada conexión.
El paracaídas de emergencia biplaza
El paracaídas de emergencia biplaza está dimensionado para el PTV máximo de la tripulación, no para un solo piloto. Por tanto es más grande, más pesado (cuenta de 3 a 5 kg) y con una superficie desplegada muy superior a la de un emergencia de solo. Consecuencia directa: tiene que ser plegado y revisado con regularidad por un profesional. Es exactamente el tipo de servicio que aseguramos en el taller — el plegado de emergencia es nuestro oficio, y en biplaza con eso no se juega.
Tabla resumen: biplaza vs solo
| Criterio | Solo (EN-A/B típico) | Biplaza / tándem |
|---|---|---|
| Superficie vela | 22 a 28 m² | 38 a 44 m² |
| PTV | ~55 a 130 kg | ~120 a 230 kg |
| Homologación | EN/LTF solo | EN/LTF específica biplaza |
| Tela | Skytex 27 a 32 g/m² | Skytex 38 a 40 g/m² (reforzada) |
| Arnés(es) | 1 arnés piloto | Arnés piloto + arnés pasajero |
| Separadores | Ninguno | Imprescindibles (barra o flexible) |
| Emergencia | 1 a 2 kg | 3 a 5 kg, superficie mayor |
| Titulación requerida | Título de piloto | Habilitación biplaza + experiencia |
Estas horquillas son orientativas: remítete siempre a la ficha y al manual de homologación de tu material concreto. Si tienes dudas sobre una horquilla de peso o un reglaje, una llamada y lo miramos juntos.
Normativa y titulación biplaza
El vuelo biplaza recreativo está regulado por la federación de vuelo libre de tu país. Para llevar a un pasajero con total legalidad y, sobre todo, con seguridad, el recorrido es exigente — y menos mal. Resumimos las líneas maestras:
- Título de piloto consolidado: hay que ser ya un piloto autónomo y sólido (nivel de título de piloto como mínimo), no un piloto recién soltado.
- Una habilitación biplaza reconocida: pasar por un curso de habilitación biplaza tutelado, que valide tu capacidad de gestionar a un pasajero en el despegue, en vuelo y en el aterrizaje.
- Una experiencia de solo de verdad: se habla habitualmente de 200 horas de vuelo y más, con un dominio del despegue y del aterrizaje en condiciones variadas. El biplaza no perdona el chapuceo.
- Una licencia federativa y un seguro al día: imprescindibles, y la cobertura del pasajero hay que verificarla.
Para el biplaza profesional (vuelos de pago, bautismos comerciales), es otro mundo: hace falta un título de Estado o una titulación profesional dedicada, con obligaciones específicas. Si tu proyecto es hacer bautismos para ganarte la vida, infórmate con precisión en la federación y en los organismos de formación antes de invertir en el material.
Ten en cuenta también que la normativa y los trámites evolucionan y difieren de un país a otro. Si vuelas en biplaza fuera de tu zona habitual, comprueba siempre las reglas locales antes de despegar con un pasajero.
Seguridad: tu pasajero cuenta contigo
La gran diferencia del biplaza es la carga mental. En solo, gestionas tu vuelo. En biplaza, gestionas el tuyo más el de una persona que no decide nada y que no entiende necesariamente lo que pasa. Unos cuantos principios que machacamos en la escuela:
- Un margen meteorológico mucho más amplio que en solo. Condiciones suaves, aerología legible, viento manejable. Si dudas en solo, no despegas en biplaza. Punto.
- Un despegue limpio y despejado. Con un pasajero delante de ti, la carrera es más pesada y menos libre. Se elige una ladera franca, sin obstáculos, con margen.
- Una verificación material sistemática: cintas de enganche del pasajero, mosquetones y maillones cerrados, separadores sanos, emergencia en su sitio y accesible, casco ajustado. El check-list biplaza no es negociable.
- Un aterrizaje anticipado. Más peso, más inercia: se prepara la aproximación amplia, se conserva velocidad, y se avisa al pasajero de que levante las piernas (las bajará igualmente, es la ley del género).
Anécdota de viejo zorro: el peor pasajero no es el miedoso, es el entusiasta. El miedoso se queda quieto y se deja llevar. El entusiasta, en cambio, quiere «ayudar» a correr, se inclina para mirar abajo, se menea para grabar con el móvil. Mi primer pasajero en el Markstein, un colega ultramotivado, quiso pedalear tanto en el vacío en el despegue que casi nos tumba. Desde entonces, el briefing del pasajero lo hago despacio y dos veces antes que una. Vale más que todos los reglajes del mundo.
Preparar a tu pasajero: el briefing que lo decide todo
Un buen vuelo biplaza se juega en el suelo, antes del despegue. El briefing cabe en unas pocas consignas sencillas pero vitales:
- En el despegue: correr con el piloto, sin sentarse, sin frenar su carrera, hasta que el piloto diga de sentarse.
- En vuelo: mantenerse tranquilo, guardarse las manos (no tocar nunca los mandos), disfrutar del paisaje.
- En el aterrizaje: salir del arnés cuando el piloto lo pida y levantar las piernas para posarse de pie, jamás de culo.
- Ropa: zapatos cerrados que sujeten bien el pie, ropa de abrigo (hace más fresco en altura que en el despegue), guantes si es posible.
Un pasajero bien briefado es el 90 % de un vuelo biplaza logrado. El resto es tu pilotaje y un material adecuado.
Nuestra recomendación Rid'Air
El biplaza es una inversión material seria y una responsabilidad real. Nuestro consejo de tienda llevada por pilotos — y no por vendedores cualquiera: no montes tu kit biplaza a ciegas. El trío vela + arneses + separadores tiene que ser coherente, y el emergencia dimensionado para tu PTV máximo de tripulación. Te ayudamos a elegir una vela de iniciación tolerante si empiezas en tándem, o más prestacional si ya llevas cientos de horas de biplaza en los brazos.
Y como la seguridad pasa por el mantenimiento: piensa en el plegado y la revisión regular de tu emergencia biplaza. Es exactamente lo que hacemos en el taller de Oderen, con la seriedad que merece un paracaídas que tiene que abrir con dos personas debajo. En cuanto al presupuesto, seguimos fieles a nuestra línea: los precios más ajustados del mercado en todo el material, sin recortar en el consejo.
Para profundizar, échale un ojo a nuestro comparativo de las homologaciones EN-A y EN-B: entender las clases de velas te ayudará a situar la filosofía de «seguridad pasiva» de una vela biplaza. Si el biplaza se inscribe en una práctica más amplia, nuestras guías de vuelo recreativo, vuelo térmico y hike and fly completan el cuadro.
¿Quieres montar un kit biplaza o que te plieguen el emergencia? Descubre nuestro material biplaza en la tienda, contáctanos para un consejo personalizado, o vente directamente a probar y a charlar a Oderen, al pie del Markstein. Nos encanta hablar de tándem.
Fly safe,
Cyrille MARCK y el equipo Rid'Air/CEM
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